miércoles, 9 de abril de 2014

Regrésame mis letras.

"Quise abandonarme a sentir pero me volví frágil y vulnerable. Quise nadar en versos y estrofas y resulta que ahora soy yo la que debe pescar".

Soy un remedo de escritora. Me encuentro en un estado de solidez. Nada en mí fluye. Debo pescar en mi mente las frases al aire. Los diálogos se esfuman como si tuvieran prisa por llegar a otra cabeza, para salir por otros dedos, para escurrirse en otra tinta. Todo esto es la consecuencia de tí.

Vi hace poco en sueños un verso con rima. Estaba colgado de un cable de luz, justo al lado de unos tenis sucios. Casi cantaba. Se veía libre y natural. Así como me gustan, sin pies ni cabeza. Pero huyó.
Así que ésta es una carta reclamatoria al duende azul que se ha llevado mis letras.
Quiero escribir, necesito escribir. Me urge escribir.
Pido permanencia a esos pensamientos que me inundan y de repente se escabullen hasta el fondo de mi mente, ¡permítanme dibujarlos de nuevo en papel!.
Quiero llenarme de nuevo de la emoción de tener algo que contar, una historia que escribir. Anhelo ver mis dedos volando al redactar las maravillas de la imaginación. Sin importarme un carajo si los demás me leen, si comparten lo que digo...si acaso esto es o no es arte.

Sé muy bien que tú te has llevado mis letras, esas que tanto amo. Así que te exijo, duende azul, con mis dedos rebosando de tinta, con mis ganas atrapadas en los ojos, con las ansias de tener un cuento extra ordinario para leer a mis alumnos que me regreses la ilusión con la que ideé la primer historia que de mí salió hace muchos años. Y regresame la magia con la que miraba al mundo, para poder contarles a los demás sobre el mar de fantasías que habita desbocado en lo más profundo de mí.  ¡Consíguete tus propias ideas, que esas que te has llevado son sólo mías! Productos de un revoltijo de historias que he leído desde niña, y de sueños atrapados en la cabecera de mi cama. Regresa, y trae contigo la urgencia de prender la computadora y comenzar a vaciar en un poema mis días y mi ser. Ya no me hagas sufrir, duende azul.
Sólo quiero poder volver a escribir.


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