Vuelvo a repetir, -decía un maestro del bachillerato en el que estudié-...¿usted copió del Interné este ensayo? Y mientras le salían rayos láser de los ojos el chico le decía muy seguro: - no maestro, es mío. Pooooor supuesto que no era suyo, tal lenguaje jamás habría salido de él.
Y, realmente...¿cuántas veces no hemos hecho lo mismo?. YA, SÉ SINCERO. Más de una vez le pagaste a algún "amigo" para que te hiciera la tarea, o buscaste en la red aquel ensayo que te pidieron en la clase de literatura o redacción, pero no lo hiciste tú. Si contestaste que sí a una te felicito: eres del club del plagio.
El plagio es cuando usas algo que tú no hiciste y recibes créditos (una nota, un diploma, dinero, etc) por ello. Algunas veces es con el consentimiento del autor (lo cual no le resta gravedad a menos que te haya firmado algo) y otras veces...pues no, lo tomas y ya. Plagiar no es una palabra antigua, y aunque no es muy usada al hablar debes saber algo: todos los días lo haces. O no me digas que aquella frase choteada de Cortázar no ha sido copiada y pegada más de una vez en Facebook. ¿Ah verdad? Sí amigo, todos plagian.
En un mundo virtual en el que copiar y pegar se ha vuelto el pan de cada día, ¿qué podemos decir que es original? Incluso nos hemos enfrentado a experimentos sociales sobre el control de las masas del que hemos sido parte, pero me estoy saliendo del tema.
Estoy de "vacaciones" y escribo "vacaciones entre comillas porque me mandaron con tarea del trabajo pero me he dado tiempo para flojear un poco, lo importante es que he tenido tiempo suficiente para pasar y repasar mi página de inicio en Facebook y Twitter y debo decirles que me doy por vencida: es un vil asco. Un remake infinito. Un recalentado. Y te voy a decir porqué.
Tú ves una imagen o publicación que converge con tu manera de pensar o sentir y te simpatizas con eso, así que decides compartirlo con la gente que puede leerte (si a eso le llaman "leer") y de esta manera comunicas que empatizas con esa situación o modo de pensar. En el momento en que lo haces, dejas de ser un humano para convertirte en un número más. Un like más. Un compartido más.
Pero no te asustes: esto es totalmente normal. Verás...empatizar no es un crimen, de hecho, es muy humano. Lo preocupante, amigo es que la mayoría de las veces copias y pegas, likeas y compartes. Así se hacen virales las cosas en internet.
Aquí es donde las redes sociales se vuelven tremendamente aburridas. ¡Todo el día veo lo mismo! Las mismas discusiones, los mismos memes,los mismos chistes, las mismas imágenes, las mismas publicaciones. Pan con lo mismo 24/7. No por favor. Y ni que decir de los días festivos o cuando hay fútbol. Todos hablan DE LO MISMO.
La capacidad de crear ha disminuido desde que el copy-paste y el compartir llegaron a nuestras vidas.
¡Qué fácil es que alguien más piense por mi! Al fin que tengo la misma condición humana y con alguno he de encajar. Lo chido sería que las cosas que impactan en nuestra sociedad, lo que realmente vale se hiciera viral porque le damos la debida importancia, pero en un mundo en el que si tú opinas diferente a mi yo soy una escoria y jamás debí haber nacido...¿cómo ponernos de acuerdo?
Hemos llegado al punto en el que nuestra diversidad nos ahorca. Pensamos que ya todo ha sido descubierto y creado hasta que sale un alma con una idea diferente y pum! se hace tendencia, pero en seguida sale otro wey que ya escuchó un chiste en la fila de las tortillas y lo hace popular en la red....y ahí van todos... toma amigo...se te cayó tu criterio.
Es relativamente (tan) fácil conseguir que una imagen (estúpida) gane likes, que creo que el dicho viene siendo ..."eres lo que likeas y compartes" o..."dime que compartes y te diré quien eres".
¡Y si te gustó el artículo pues compártelo!
Daniela Izaguirre.
Daniela con la cabeza en la Luna
En un punto de mi vida me perdí. Escribo para reencontrarme.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
sábado, 25 de julio de 2015
DIGA POESÍA
Algunos poetas se han refugiado esta noche.
en la oscuridad de la playa descubrieron sus plumas
que ahora vuelan libres con el viento salado.
Miles de estrellas se reúnen para recitar
aquel poema que te escribí esa madrugada
pero que no quisiste escuchar
porque morías profundo.
Jamás pasó por mi cabeza darte otra cosa
que no fueran palabras bañadas de miel
ni la rosa que pudiera marchitarse
ni canción que pasase de moda.
Te di poesía, ¡porque quería cortarte por dentro!
Te entregue letras masticadas, para que pudieras tragarlas
y te las bebieras de una vez por todas y para siempre.
Poesía, porque...
¿qué mas nos queda en esta jodida vida?
miércoles, 22 de julio de 2015
Bolsas de miel
El que tiene lengua habla, mientras que el que piensa escribe.
Aún así tu guardabas en una bolsa todas las historias
que de pequeña escuchabas bajo el sillón de tu madre.
Recuerdas que los calcetines huían a mitad de la noche
y las nubes se dispersaban temerosas en el techo de la recámara.
No más borrachos insomnes, ni mujeres gritando.
Tú pediste ayuda en medio de una manada de cuervos
que no te sacaron los ojos porque ya eras ciega, y además sorda.
Porque no querías venir y escuchar mis historias, que no eran malas, si no irónicas.
La ironía jamás gusta a todos pues prefieren el rosa.
Los barcos que zarpaban en el mundo onírico quedaron varados.
y yo creía que el mundo seguía girando, pero no.
El mundo se quedó varado con tus barcos de plástico
que se marchitaban con el otoño y se iban con la niñez.
La última pizca de cordura se va mientras el gallo anuncia el amanecer.
miércoles, 10 de junio de 2015
Quiero otra vida para empezar a entender lo que pasa en ésta.
Después de un par de mesesillos sin escribir porque "ay que no acabo la tesis, ay que no estoy inspirada, ay que no tengo compu, ay que no tengo tiempo"...y otras excusas no menos estúpidas vuelvo al espacio en blanco donde me encuentro justo así: en blanco, y recuerdo brevemente aquella conferencia de un chico que su madre sacó del colegio porque la escuela le mataba la creatividad. Pienso que quizá justo eso sucedió y por eso no había encontrado de que escribir. Es difícil alejarse del colegio cuando estás en proceso de ser maestra.
Me quedo pensando hasta altas horas de la madrugada sobre las cosas que pasan a diario en mi vida y resumo que puede ser peor. Entonces una pregunta me asalta sin previo aviso y me cuestiono sobre el día y la noche. ¿Quién habrá decidido que todos debían dormir cuando la luna salía? ¿Designio divino? ¿Reloj biológico? Y entre tantas posibles respuestas deduje que no tenía idea de que estaba pensando pero que seguramente era muy listilla y nadie más había pensando en eso antes, (esa loca manía de creerme listilla).
Tomo la computadora (porque últimamente pierdo todas las plumas y no encuentro con que escribir en la libreta) y abro la página en blanco. Me aterra. Me martiriza lentamente y me gritonea que no la haga perder su tiempo, si al final dejaré el borrador a medias y me iré a (intentar) dormir.
Estos momentos, a solas, en mi recámara, con los pies desnudos y el cabello alborotado son míos. Nadie, mas que el gato al que le leo a Cortázar me acompaña. Nadie, mas que aquella lagartija que me canta en el oído. Y de verdad lo aprecio. Los momentos nocturnos son hermosos, sin nadie que me regañe por andar descalza o me mire como si estuviera loca por usar las puntas de ballet por la sala.
Pienso en mis alumnos, en la manera que me miran, en el "te extraño" de una hermana mía, en aquel muchacho con el que no estuve de acuerdo, en la pequeñez de la humanidad, en que si tenía hambre pero no quise hacerme de cenar, en mis abuelos, en mi madre, en que no sé que decir cuando me preguntan que a que me dedico, en que si la fotografía, que si el tatuaje, que la carne asada del fin, que la colegiatura que tengo pendiente, que si el examen profesional....al final del día los mismos pensamientos taladran fuerte y es duro callarlos.
Llego a la conclusión de que la gente se toma demasiado en serio a sí misma. Si la gente dejara de sentirste un puesto laboral por un día y se dedicara a ser gente, el proceso de deshumanización podría parar al menos un poco. Estamos en vías de convertirnos en bestias. Estamos destinados al fracaso rotundo de ser humanos. Pedimos democracia, libertad, expresión, altruismo, tolerancia, respeto, amor, honestidad...y damos mierda.
Me paro descalza y siento el piso frío recibiendo mi piel ya maltratada. Estoy aquí, pero no se dónde es "aquí", no se qué es "aquí", no se cuando es "aquí". A veces ni siquiera estoy segura de estar. Bajo la inmensidad del cosmos logro acomodarme lento para no incomodar al gato, que segundos después lanza un maullido de queja y vuelve a dormir.
Escucho el tren a lo lejos. Es un recordatorio armónico de que abrí las alas para volar, y terminé tropezandome con ellas.
martes, 31 de marzo de 2015
Ataque al corazón: pequeña crónica de guerra.
Muchos decían que jamás pasaría.
¿Cómo sobrevivir a un ataque de esa magnitud?
¿y si los misiles utilizados por el oponente daban en el blanco?
¿Y si al toque me volvía débil?
Había visto a muchos caer a mi alrededor. Debía evitarlo a toda costa.
Yo debía estar entrenada, fortalecer mis defensas, ampliar mis barreras.
En pocas palabras, debía frenar la inminente guerra.
Se veía lejano, pero posible. Aunque después de cierto tiempo las armas se volvieron familiares, predecibles y aburridas y entonces la defensa bajó.
Ya las pistolas no hacía ruidos y las granadas no derribaban muros pues el ejército encargado de cuidar el frente estaba bien entrenado. Todo en orden.
Cada cosa en su lugar.
El campo de batalla, desolado, sin rastro de actividad reciente.
De vez en cuando caía alguna bomba queriendo dañar, pero nada que pudiese alarmarme. Meros impactos fortuitos y perecederos.
Estaba tan confiada a mis reservas. Los movimientos de ataque estaban diseñados para no fallar, y los de defensa, para esconderse de cualquier sujeto que pretendiera aniquilar sin previo aviso y entonces me senté a descansar.
El azul del cielo continuaba siendo el mismo. La brisa cambiaba y se volvía más fría. Y fue cuando el invierno llegó. Curiosamente, cuando más frío empezó a hacer, inició todo.
Entonces, lanzaste el primer ataque.
No me había dado cuenta de que sin querer, uno de mis cañones había lanzado hacía tu campamento y decidiste contraatacar, aunque un poco tarde (después de ocho años).
No pasó mucho antes de que intercambiáramos todo tipo de armas pretendiendo asesinarnos a sangre fría, hasta que un día diste justo en donde más frágil estaba y caí: en mis labios pusiste el veneno adecuado para detener por siempre mi respiración.
Este texto es para ti, que derretiste con tu voz aquellas barreras que bloqueaban el paso a un camino de amor. Yo que tenía las defensas preparadas a cualquiera que intentara traspasar el umbral de mi vida y adentrarse en ella, no pude hacer otra cosa que rendirme ante ti y ofrecerte mi corazón a cambio.
Gracias por asesinarme cruel, y fríamente. No sabía que morir de amor por alguien te traía a la vida.
¿Cómo sobrevivir a un ataque de esa magnitud?
¿y si los misiles utilizados por el oponente daban en el blanco?
¿Y si al toque me volvía débil?
Había visto a muchos caer a mi alrededor. Debía evitarlo a toda costa.
Yo debía estar entrenada, fortalecer mis defensas, ampliar mis barreras.
En pocas palabras, debía frenar la inminente guerra.
Se veía lejano, pero posible. Aunque después de cierto tiempo las armas se volvieron familiares, predecibles y aburridas y entonces la defensa bajó.
Ya las pistolas no hacía ruidos y las granadas no derribaban muros pues el ejército encargado de cuidar el frente estaba bien entrenado. Todo en orden.
Cada cosa en su lugar.
El campo de batalla, desolado, sin rastro de actividad reciente.
De vez en cuando caía alguna bomba queriendo dañar, pero nada que pudiese alarmarme. Meros impactos fortuitos y perecederos.
Estaba tan confiada a mis reservas. Los movimientos de ataque estaban diseñados para no fallar, y los de defensa, para esconderse de cualquier sujeto que pretendiera aniquilar sin previo aviso y entonces me senté a descansar.
El azul del cielo continuaba siendo el mismo. La brisa cambiaba y se volvía más fría. Y fue cuando el invierno llegó. Curiosamente, cuando más frío empezó a hacer, inició todo.
Entonces, lanzaste el primer ataque.
No me había dado cuenta de que sin querer, uno de mis cañones había lanzado hacía tu campamento y decidiste contraatacar, aunque un poco tarde (después de ocho años).
No pasó mucho antes de que intercambiáramos todo tipo de armas pretendiendo asesinarnos a sangre fría, hasta que un día diste justo en donde más frágil estaba y caí: en mis labios pusiste el veneno adecuado para detener por siempre mi respiración.
Este texto es para ti, que derretiste con tu voz aquellas barreras que bloqueaban el paso a un camino de amor. Yo que tenía las defensas preparadas a cualquiera que intentara traspasar el umbral de mi vida y adentrarse en ella, no pude hacer otra cosa que rendirme ante ti y ofrecerte mi corazón a cambio.
Gracias por asesinarme cruel, y fríamente. No sabía que morir de amor por alguien te traía a la vida.
martes, 3 de marzo de 2015
Versos delincuentes: ideas húmedas para refrigerar.
Me encontré las letras que te di en los sobres de aquel bote de basura, al lado de los sueños que una vez elevamos en globos hasta ese cielo lejano que prometimos surcar.
Estaban maltrechas, malditas y torcidas, como si el gato que cayó del quinto piso del edificio conjunto hubiera muerto sobre ellas.
En algún momento de la vida pensé que eramos humanos, pero nunca fue así. Los sueños de ser sensible se esfumaron con el sereno que corría bajo la lámpara. Eramos, mas que nada, bestias disfrazadas.
Yo llegué primero a la zona de desastre, y luego tú, con tus cabellos rojos y negros ondeando la bandera de la paz. Jugaste a pintar el mundo con crayones y gises a los que después fuiste alérgico, mientras yo rodaba por el colchón desgastado de aquella cuna que se hacia interminable.
Nadie me explicó de niña que el hada de los dientes te los arrancaba de la boca con cada frase revolucionaria que ibas repitiendo sin cesar. Nunca nadie me dijo que un día las palabras se sustituirían por balas y las sonrisas decrepitas de los ancianos olvidados morirían de hambre, de falta de compañía, de indigestión de licor barato y tristeza.
Vivo en un país que se derrumba, que se consume y se retrae. Directo al basurero donde dejaste olvidadas las letras que te di, he comenzado a pensar que uno ya no nace igual.
Nací una noche de lluvia donde alguien, en alguna estación jugaba a ser músico, los niños de una u otra manera iban creciendo con las rodillas y los codos raspados, las mamás hacían los lonches para ir a la escuela y los papás jugaban al billar. Ahora existo (si a la triste supervivencia espiritual se le puede llamar existir) en el mundo que nadie imaginó, más lejano aún del pensamiento que cualquier planeta cósmico. Y de pronto, un eclipse solar apagó la vela de la humanidad.
No se en qué cráter guardar los dibujos que me has dado. No se qué maleta empezar a empacar. Si alguna vez tu existencia se unió a la mía, en esta vida seguro que vuelve a pasar.
lunes, 26 de enero de 2015
A falta de palomas mensajeras.
Una noche fría te dije que te esperaría
y heme aquí, sentada a poco más de media noche
contemplando tu mirada en la foto que me has dado
con la punta de la nariz y los dedos congelados.
Pusiste tu dedo índice en el globo terráqueo
y le diste la vuelta a mi mundo
que amenazaba con deshacerse a falta de felicidad.
Yo que no veía a futuro,
que no imaginaba hogar en conjunto
te veo a ti sentado en la misma mesa
llendo juntos al mismo destino
pintando el mismo cuadro de amor con gis pastel
Ven y siéntate a mi lado
miremos juntos caer el ocaso
todo lo que yo se de la vida
lo he venido a olvidar contigo
Endulzame la vida y haz el contraste
de negro y blanco, con el azul de tus dedos
que bajan suave por mi espalda
que vuelan libres pues no los atas
Entra un poco y cada vez más
al lugar de los sueños que hemos creado
un día sin ti se me hace eterno
y en tus brazos descanso mejor.
Jamás me despegues de tu mano
no dejes de mirarme con los ojos llenos de miel
si toda una vida me espera a tu lado
¿que esperamos para comenzar a sentir?
y heme aquí, sentada a poco más de media noche
contemplando tu mirada en la foto que me has dado
con la punta de la nariz y los dedos congelados.
Pusiste tu dedo índice en el globo terráqueo
y le diste la vuelta a mi mundo
que amenazaba con deshacerse a falta de felicidad.
Yo que no veía a futuro,
que no imaginaba hogar en conjunto
te veo a ti sentado en la misma mesa
llendo juntos al mismo destino
pintando el mismo cuadro de amor con gis pastel
Ven y siéntate a mi lado
miremos juntos caer el ocaso
todo lo que yo se de la vida
lo he venido a olvidar contigo
Endulzame la vida y haz el contraste
de negro y blanco, con el azul de tus dedos
que bajan suave por mi espalda
que vuelan libres pues no los atas
Entra un poco y cada vez más
al lugar de los sueños que hemos creado
un día sin ti se me hace eterno
y en tus brazos descanso mejor.
Jamás me despegues de tu mano
no dejes de mirarme con los ojos llenos de miel
si toda una vida me espera a tu lado
¿que esperamos para comenzar a sentir?
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