lunes, 25 de marzo de 2013

A la Luna: BLA BLA BLA...

"La gente no quiere estar sola, chiquilla"

"Con el paso de los días perdí la poca comunicación que tenía con mis hermanas. Ellas eran el filtro de mis emociones. Y ahora estamos lejos"

Así que subí a la azotea.  Me senté en la orilla del tejado temerosa de caerme, y ella, sutíl, redonda y con aire indiferente se acerccó.

Me dijo que estaba aburrida porque su único trabajo era girar e iluminar el cielo nocturno. Entonces, me preguntó: -Chiquilla, que haces aquí arriba? Enredada en la sábana le contesté que había subido para sentirme sola. Su ceja derecha se alzó con rapidez, mostrando incredulidad.
La gente no quiere estar sola, me dijo. La gente busca ser vista, admirada y aplaudida. Con los bolsillos llenos de monedas, los mejores lugares, las ropas más caras. La gente -repitió- no quiere estar sola chiquilla.

Con rapidez asentí y elaboré mi corrección: Vine aquí porque me picó el bicho de la soledad.
Ahhh-respondió ella-eso es más creíble. En todo caso...cuéntame cómo fue y veré en que puedo ayudarte. Así que comencé.

Llego a casa y me pregunto si realmente a alguien le interesa cómo estoy. Cómo me fue en la universidad. Subo a mi recámara y me recibe una bella imágen de unas puntas de ballet colgando de mi cabecera: recuerdo enseguida que debo practicar. Cierro la puerta y un reconocimiento de teatro me golpea en la cara. Es otro recordatorio. No he hecho ni un montaje desde hace dos años. Una lágrima resbala por mi curva mejilla que ahora arrastra una partícula de maquillaje. Y para terminar de meterme en el ataúd, volteo a mi derecha y veo ahí, arrumbada mi guitarra.
La mayoría de las personas en mi familia no entiende el poder que el arte tiene sobre mí. Sobre mi personalidad. No se da cuenta que es mi refugio personal, mi escudo. Mi capacidad creativa fallece cada día. Entonces me pongo a pensar que debo hacer cosas para mí misma y me propongo, aunque sea en cantidades mínimas mantenerme firme.
Le cuento que extraño a mis hermanas, que son lo más valioso que tengo en esta vida y que deseo tener lo necesario para hacerlas felices, las quiero conmigo.
Con un poco de miedo, acepto que ya he crecido y que ahora soy responsable de mí misma. Me ha tocado caminar por las calles oscuras de regreso a casa pensando que lo único que realmente tengo, es sólo yo. Lo único, que es verdaderamente mío, soy yo misma y me entristece.
Me entristece que todo cueste tan caro, que la sociedad esté tan contaminada, que exista tanta maldad, enfermedad, hambre, pobreza y valemadrismo. Ambiciones grandes y egoístas que destruyen cosas buenas.
Cada día nuevo es para mi, una nueva manera de ver las cosas, siempre más claras.
Me duele tomar desiciones, alejar a la gente de mi vida, dejar de hacer lo que me apasiona, no contar con una palabra de aliento, un abrazo de bienvenida.

Ella sólo asiente y me dice que a diario la gente mira al cielo en busca de respuestas, pero como es inevitable sentirse tan diminuto en el universo sólo regresan la mirada con más preguntas. Al menos yo tenía la certeza de que me sentía sola.


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