en sus manos cálidas de agosto.
Usted me tienta a imaginar lo imposible, lo fresco
lo amable, lo romántico, imaginarlo todo.
Usted me anima esos días grises de melancolías
los tranforma en mariposas que antes eran lombrices.
Usted se roba mis besos, mis suspiros, mis palabras
se roba mi aliento, mis largas horas de madrugada.
Usted se lleva mis lágrimas a la boca
para besarlas despacio y enjuagarlas en agua clara.
Usted me muestra las alturas tomando mi mano,
me enseña lo dulce que es el amor en verano.
Usted busca cachorros en el tiempo, en el extranjero
mientras yo deliro por compartir su almohada
sus desvelos, su cálida mirada.
Usted no es otra cosa que el dueño de la medalla de oro
con el que hip hopea el mundo que nos une en uno solo.

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