Soñe que estabamos sentados en un sillón en nuestro departamento, comodamente descansando. Tu cabeza recargada en mis piernas mientras yo sostenía una delicada taza de chocolate, ese que a ti no te gusta tomar.
Veíamos una pelicula de suspenso, y los dos estabamos más que emocionados. Al borde de la excitación.
Hundía mis dedos entre tus cabellos negros, mientras tu suavemente me ronroneabas, me hacías saber que te gustaba el contacto de mis manos con tu piel.
Bajé la mirada para observarte desde arriba. Tus cejas tan bien formadas, tus pestañas largas, tus ojos que inexplicablemente me causan una profunda impresion de que te conozco desde hace muchisimos años.
Pienso que soy afortunada en haberte encontrado, en haberme puesto en tu camino y agradezco esa terquedad, esa rebeledía tan mía que sin quererlo me caracteriza, porque se que sin ella no habrías estado acostado en mi regazo.
Tus dedos acarician mi pierna de una manera peculiar. Giras la cabeza para encontrarte con mi mirada expectante y puedes darte cuenta de la manera en que te miro, en que te toco.
Si pudiera explicarte con mis palabras el anhelo tan profundo que tengo de cuidarte y protegerte entre mis brazos toda la vida, de perderme en tu mirada cada noche a la hora de dormir. De sentirme encerrada en tu pecho, seguro sentirías miedo.
Creo que aún no has entendido del todo lo que te quiero decir. No pretendo que seas mío, aunque puedes serlo si tu quieres. No pretendo encarcerlarte en una jaula. Quiero que te des cuenta de que ya te he escogido. Estoy a tu lado por gusto, no por necesidad.
Volteas la mirada hacia la pantalla de nuevo mientras murmuras que tienes sueño. Me pides que me recueste a tu lado y me atrapas entre tus brazos. Es ahí, donde yo tengo la certeza de que he llegado al lugar donde pertenezco, el que será mi hogar de ahora en adelante, donde podré vivir mis sueños y compartirlos con tu alma.
Antes de quedarte dormido me dices Te Amo, y cuando tus ojos se van cerrando te beso los párpados, mientras el sonido de la televisión termina por arrullarme.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario