las pisadas mojadas de los transeutes,
el click click de los ordenadores
te encontré.
Te encontré divagando en el espacio
con la mirada perdida, con los dedos bailantes
con la boca sumisa y entera,
te encontré sin saber lo difícil que era.
Acariciarte me invita a soñarte
despierta, enamorarte.
La huella y calor de tu mano
en mi espalda ha sido grabado
el anhelo de pertenecer
a tu iris de verte moteado.
Brincas en la yema de los dedos
que suavemente tocan el piano
mientras el acordeón susurra en la ventana
que este amor para quedarse ha llegado.
Daniela I

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