Escrito el 20 de marzo de 2011.
Las hadas de la incertidumbre
bailan en mi corazón esta noche.
La alegría de mi rostro se esfumó,
aquél brillo que proyectaba mi sonrisa...
Ha vencido la tristeza del alma.
El secreto que mis ojos guardan
aquella entrega sin sentido
que brotó de la nada.
Una flor que adornó mi cabello
en el piso se encuentra tirada.
Justo a un lado quedó mi orgullo
aquella atractiva dignidad de mujer
que pretendía inútilmente enamorarlo
ha sido pisoteada para dar paso
a la verdadera y estúpida entrega.
La soledad del corazón pide
permanencia voluntaria.
Pide además un tarro de café y un lienzo en blanco.
Un piano solitario y un micrófono sin pila.
Un teatro sin auditorio que aplauda algo que nunca existió.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario