Después de un par de mesesillos sin escribir porque "ay que no acabo la tesis, ay que no estoy inspirada, ay que no tengo compu, ay que no tengo tiempo"...y otras excusas no menos estúpidas vuelvo al espacio en blanco donde me encuentro justo así: en blanco, y recuerdo brevemente aquella conferencia de un chico que su madre sacó del colegio porque la escuela le mataba la creatividad. Pienso que quizá justo eso sucedió y por eso no había encontrado de que escribir. Es difícil alejarse del colegio cuando estás en proceso de ser maestra.
Me quedo pensando hasta altas horas de la madrugada sobre las cosas que pasan a diario en mi vida y resumo que puede ser peor. Entonces una pregunta me asalta sin previo aviso y me cuestiono sobre el día y la noche. ¿Quién habrá decidido que todos debían dormir cuando la luna salía? ¿Designio divino? ¿Reloj biológico? Y entre tantas posibles respuestas deduje que no tenía idea de que estaba pensando pero que seguramente era muy listilla y nadie más había pensando en eso antes, (esa loca manía de creerme listilla).
Tomo la computadora (porque últimamente pierdo todas las plumas y no encuentro con que escribir en la libreta) y abro la página en blanco. Me aterra. Me martiriza lentamente y me gritonea que no la haga perder su tiempo, si al final dejaré el borrador a medias y me iré a (intentar) dormir.
Estos momentos, a solas, en mi recámara, con los pies desnudos y el cabello alborotado son míos. Nadie, mas que el gato al que le leo a Cortázar me acompaña. Nadie, mas que aquella lagartija que me canta en el oído. Y de verdad lo aprecio. Los momentos nocturnos son hermosos, sin nadie que me regañe por andar descalza o me mire como si estuviera loca por usar las puntas de ballet por la sala.
Pienso en mis alumnos, en la manera que me miran, en el "te extraño" de una hermana mía, en aquel muchacho con el que no estuve de acuerdo, en la pequeñez de la humanidad, en que si tenía hambre pero no quise hacerme de cenar, en mis abuelos, en mi madre, en que no sé que decir cuando me preguntan que a que me dedico, en que si la fotografía, que si el tatuaje, que la carne asada del fin, que la colegiatura que tengo pendiente, que si el examen profesional....al final del día los mismos pensamientos taladran fuerte y es duro callarlos.
Llego a la conclusión de que la gente se toma demasiado en serio a sí misma. Si la gente dejara de sentirste un puesto laboral por un día y se dedicara a ser gente, el proceso de deshumanización podría parar al menos un poco. Estamos en vías de convertirnos en bestias. Estamos destinados al fracaso rotundo de ser humanos. Pedimos democracia, libertad, expresión, altruismo, tolerancia, respeto, amor, honestidad...y damos mierda.
Me paro descalza y siento el piso frío recibiendo mi piel ya maltratada. Estoy aquí, pero no se dónde es "aquí", no se qué es "aquí", no se cuando es "aquí". A veces ni siquiera estoy segura de estar. Bajo la inmensidad del cosmos logro acomodarme lento para no incomodar al gato, que segundos después lanza un maullido de queja y vuelve a dormir.
Escucho el tren a lo lejos. Es un recordatorio armónico de que abrí las alas para volar, y terminé tropezandome con ellas.
Gracias por compartir tan bonito texto...
ResponderBorrarEstoy aqui, pero no se donde es aqui...
ResponderBorrarAmiga tus textos reflejan desesperación
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