Existen diversas maneras de fortalecer los
hábitos de lectura de nuestros alumnos y entre ellas podemos elegir algunas que
se adapten específicamente a sus necesidades.
Una de las que más me agradan es la lectura
periódica matutina de una novela dividida en capítulos. Es decir, yo leeré a
mis alumnos un capítulo de una novela que les proporcione un aprendizaje cada
día. Esto se realizará al principio o al final de la jornada y estimulará a los
niños para seguir una lectura.
Otra estrategia que aplicaré es la de “Los
niños lectores”. Pondré un árbol de nombres donde se pueda medir la frecuencia
con la que los niños toman un libro de la biblioteca del aula y se lo llevan a
su casa. Para que puedan ir escalando deben entregar una reseña del libro que tomaron
prestado.
Por último llevaré a clase a escritores que
lean sus materiales y actores que hagan una lectura dramatizada de diferentes
cuentos e historias.
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