La lectura es uno de mis pasatiempos favoritos.
Recuerdo que cuando era aún muy pequeña me regalaron unos
libros ilustrados de caballos, perros, gatos y monos en una navidad. Fue el mejor regalo. A partir
de ahí fui tomando gusto por la lectura. Creo que fue un escape para sobre
llevar el divorcio de mis papás cuando apenas tenía seis años pues al leer me
transportaba a otros mundos, me introducía en las historias que leía y me
perdía por un rato, fuera de los problemas de los adultos y los gritos.
Para mi beneficio el gusto por los libros no desapareció
y cuando nos daban los libros de lectura en la primaria no pasaban tres días
antes de que los leyera por completo. Llegó un momento en que todo lo que
pasaba por mis manos terminaba por leerlo, desde revistas, periódicos hasta
cuentos, poemas y novelas.
Cuando tenía doce años entré al mundo del teatro y tuve
que comenzar a leer más y más, a analizar textos y hacer estudios de diversas
obras.
Al cumplir trece años me regalaron muchos libros. A esa
edad leí la saga que en la actualidad es mi favorita: FLORES EN EL ÁTICO. En
toda la secundaria leí una y otra vez los cinco libros que componen esta
fascinante serie entre otros libros que iban apareciéndose.
Leía todos los días y más a menudo por las noches antes
de dormir. Recuerdo que cuando me picaba
con un libro y no podía detener la lectura de tan emocionada que estaba me
daban las 11 de la noche y con la lamparita del celular me agarraba a leer
debajo de las sabanas porque mi madre me apagaba la luz. Cuando me descubría y
me quitaba el celular me iba al baño con el libro bajo la camisa y me acostaba
a leer en el piso.
Me interesan mucho las novelas históricas, las
románticas, las de misterio y las de suspenso. También me gusta leer revistas
científicas y literarias y poemas de varios autores.
Hace cuatro años hice un intercambio de libros con un
amigo que viajaba a Francia. Yo le di “El secreto” y él me dio “La Ladrona de
Libros”. Debo decir que fue el mejor
intercambio que he hecho pues el libro ¡me fascinó! Hoy cuatro años después lo
sigo recomendando.
He sacado credenciales en la biblioteca del metro y en la
de madero y debo decir que visitar una biblioteca y elegir un libro es todo un
ritual.
Hay veces en que tardo más eligiendo libro que leyéndolo
pues estoy segura que los libros llaman y llegan siempre en el momento preciso.
Trato de inculcar en mis hermanitas el hábito de la
lectura y creo que las impulsé un poco pues al verme leyendo tanto en casa les
dio curiosidad y ahora de vez en cuando ellas también toman un libro y lo leen.
Creo que mi habilidad lectora es buena. Comprendo lo que
leo en el momento en que lo hago, mi fluidez es adecuada y leo constantemente.
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