lunes, 11 de marzo de 2013

El placer de leer




Aire. Oxígeno. Libertad. Viaje. Tiempo a solas. Regalo. Telepatía.

He tenido la fortuna de viajar a muchos lugares del mundo, sin haber despegado un pie del suelo.
¿Sientes cómo te transportas a otros mundos cuando lees? ¿Acaso no es algo mágico?
Si existe una máquina del tiempo, seguro es un libro. Cuando abres un libro y comienzas a perderte en sus páginas amarillentas, sabes que, antes de ti, hubo alguien que ya lo tocó. Que ya lo leyó, que ya lo poseía.
Al ser tuyo, no sólo te conviertes en el portador de una máquina del tiempo, si no en un "viajero frecuente". Sí, de esos que transbordan, que van a lugares perdidos, y que necesitan tiempo para llegar a su destino.
Así es perderse en un libro.
¿Has sentido esa emoción tan particular que sientes cuando un libro te atrapa? De esas contadas veces, que te haces adicto a la narrativa de los hechos, al "qué está sucediendo, y qué pasará en la siguiente página".
Si ya te pasó, te felicíto, has conocido la sensación de ser un viajero frecuente.
Te duermes leyendo "ese" libro del que te has enamorado, te levantas y lo primero que haces es tomar el libro que dejaste bajo tu almohada o a un lado tuyo. Lo buscas con lagañas en los ojos, te acomodas y lo abres ahí donde doblaste la hoja para señalar donde paraste. Tus ratos libres en la escuela, autobús o trabajo se los dedicas a él. Avanzas cuanto puedes y mientras más se acerca el final, más te intrigas, te emocionas, le necesitas.
Finalmente, cuando vas a llegar a la última página y asimilas la emoción de terminar ese libro, te entra un poco de nostalgia, porque, de alguna manera no querías que acabara pero a la  vez, sí.
Llegas a la última página y ya tienes una idea del final, o de plano sigues con la intriga.
Muchas veces, nuestros amigos nos dan una gran sorpresa, y su desenlace es completamente diferente al imaginado, otras veces siguen nuestro instinto de viajero frecuente y terminan como lo pensamos. Depende mucho de la experiencia de viajero.
Esa emoción, esa adicción, ese amor fugaz que nace de un lector hacia un libro es una conexión preciosa, única e irrepetible. Podrás sentir ese mismo sentimiento con otro libro, pero nunca de la misma manera.
Adoro perderme en los libros. Oler su aroma a papel viejo...

Y tú...¿te has enamorado de algún libro?

1 comentario:

  1. ¡Que bien lo retrataste! El final de un libro es siempre como un choque de corrientes, al cerrarlo solo te preguntas: y ahora, ¿que hago con mi vida?

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