lunes, 12 de enero de 2015

Recuento de los anexos

HABITACIÓN ANEXO 1

Entré sigilosa a la habitación bien iluminada donde te encontrabas tú.
El tumulto de gente que me rodeaba comenzaba a dispersarse y sólo podía concentrarme en estar.
No podía levantar la mirada. No quería mirarte, No quería desprenderme de mí para ser tuya.
Guardé silencio, pero tu voz azul me llegaba directo a la sien, hasta que terminó por situarme a tu lado junto a la mesa donde con dificultad permanecí pues tu presencia me afectaba de alguna manera nada comprensible.

HABITACIÓN ANEXO 2

Te seguía con la mirada a donde ibas, el rastro que iba dejando tu luz me guiaba por la habitación anexo dos. No podía decidir que estudiar primero: tus manos ágiles, tus ojos profundos o seguir bailando internamente con la melodía de tu voz. Decidí entonces bailar CON ELLA e interactuar contigo. Y al conversar todas las personas al rededor piedra se volvieron. Piedra de sal y nosotros eramos el kilo de azúcar.

HABITACIÓN ANEXO 3

Me encontraba fuera de ella, no adentro. Investigando, reconociéndote a través de la ventana en el segundo piso del lugar. No pude hacer mucho. Hasta que tú bajaste y al hablarme  tu voz azul me guió de nuevo.

CAFÉ ANEXO 4

La vida me sorprendió con sus juegos de niño travieso y ahí estabas tú. Yo acompañada y tú doblemente acompañado, muy guapo, muy todo y muy nada. Irreversible lo que causaste. Mis ojos sólo querían chocar accidentalmente con los tuyos y hablarnos con miradas. Después de satisfacer mi deseo fortuito me fui y tú te quedaste, doblemente acompañado, doblemente guapo.Todo, blanco, y nada a la vez.

C.C.P.C ANEXO 5

Llegaste cuando estaba mas rosa que nunca, estaba sorprendida por la espontaneidad de la situación. Tuve que cubrirme la mirada para que no vieras que por dentro ya me había levantado del asiento e iba corriendo a abrazarte. Tú sonreíste y te quedaste cerca de mí. Sin poder mirarme, a mi costado. Cerca y distante. Nuestros anteojos se tomaron las manos y luego te fuiste.

HABITACIÓN ANEXO 6

Volvimos al lugar donde todo comenzó y te dejé un chocolate. Fue una forma de agradecer aquel tiempo que nos volvías a regalar donde tu voz inundaba todo junto con el olor dulzón del anexo.
Me sonreíste después de un rato donde yo sólo pensaba que ojalá en el futuro hubiera un anexo 7.

HABITACIÓN ANEXO 7

¿Bailarías esta pieza conmigo?  Me llevé tu aroma a pasear por la ciudad,

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